sábado, 15 de agosto de 2026

Lumen Gentium - Una síntesis en formato powerpoint

    Ayer fui invitado a la parroquia San Francisco de Asís de Llavallol, para exponer sobre Lumen Gentium, en un curso que está llevando adelante la parroquia sobre el Concilio Vaticano II, siguiendo el consejo del Papa León XIV, de volver a repasar los documentos del Concilio, tal como está haciendo él mismo en sus catequesis de los miércoles.

   Comparto en el siguiente enlace el PowerPoint que usé ayer. Espero sea útil a otros también, más allá de la exposición de ayer.

"LUMEN GENTIUM" - RESUMEN EN PPT

¿Quién es el autor de la “Carta a los Hebreos”?

   Desde antiguo se discute la autoría de este texto que, en realidad, no es una carta sino una homilía… que es caracterizada como “palabra de exhortación (o de consolación)”.[1]


1. Posibilidad de identificación

  En el último siglo, por otra parte, en el ámbito de la investigación bíblica se pasó de una afirmación ingenua sobre la autoría de los textos del Nuevo Testamento (por ejemplo: el evangelio según san Mateo lo escribió la misma persona que llamó Jesús cuando estaba recaudando impuestos; y lo hizo solo, como autor individual) a un extremo opuesto: los textos proceden de tradiciones grupales anónimas, de difícil (o imposible) identificación.

   A mí me parece que la verdad debe estar en medio de estas dos posturas. ¿Por qué digo esto? Los textos del Nuevo Testamento se componen a lo largo de algunas décadas; no son procesos tan largos como los de los textos del Viejo Testamento. Y esas décadas son abarcables por la duración de una vida humana. Es cierto que, en la antigüedad,  el promedio de años de vida era mucho menor al actual; pero también es cierto que vemos personas que han vivido más de 70 años (San Jerónimo vivió 73 y San Agustín 76). Y el propio San Pablo estimamos que vivió 60 años; y no vivió más porque lo mataron.[2] Por eso, me parece que no hay objeción alguna para pensar que algunas personas que conocemos “con nombre y apellido” por el Nuevo Testamento hayan tenido participación en la composición de –al menos– elementos básicos de algunos escritos.


2. ¿Autor o autores?

   Despejada esta objeción posible, despejo otra cuestión. Quizás (y probablemente) no se trate de un solo autor, sino de varios autores. De hecho, es lo que sucede con las cartas del propio Pablo: si nos fijamos en el comienzo de sus cartas, vemos una “autoría sinodal”:

   - “Pablo, Silvano y Timoteo a la iglesia de los Tesalonicenses” (1Ts 1,1).

   - “Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Sóstenes, el hermano” (1Co 1,1).

   - “Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano” (2Co 1,1).

   - “Pablo y Timoteo, servidores de Cristo Jesús” (Fil 1,1).

   Con estos testimonios, podemos pensar que también esta “palabra de exhortación” enviada a una comunidad cristiana que está pasando por un momento difícil, sea obra de varios autores.

 

3. Texto vinculado al ámbito paulino

   La ubicación que los primeros cristianos dieron, finalmente, a este texto en la serie de textos del Nuevo Testamento es un indicio. La ubicaron al final de las cartas de Pablo como una especie de suplemento, como diciendo: “se relaciona con el ámbito de Pablo, pero no es de Pablo”.[3]

   Por otra parte, si bien ni el estilo ni las ideas son las de Pablo, hay una sintonía profunda con su pensamiento en algo esencial: la salvación no viene de la Ley sino de Jesús. Pero mientras Pablo –ex fariseo– discute esta cuestión desde el ámbito de las observancias más individuales (recordemos que los fariseos eran laicos), la Carta a los Hebreos la discute desde el ámbito de los sacrificios del Templo (obviamente vinculado a los sacerdotes, es decir, a los saduceos).

 

4. Hipótesis de autores: Lucas, Apolo y Bernabé

   Dado que no pretendo escribir un artículo científico, sino una entrada de mi blog, me excuso de demostrar con citas bíblicas los vínculos de estas tres personas con Pablo; cosa que será clara para quienes estén medianamente familiarizados con el Nuevo Testamento.

4.1. Lucas

   Es común que, en los cursos y libros sobre el Nuevo Testamento, se diga que Lucas y el autor de Hb son los dos autores con mejor estilo literario. Lo cual ya es un indicio general. Pero hay más: hay toda una serie de palabras  o expresiones que sólo aparece en el obra de Lucas (Lc-Hch) y Hb. Las expongo en la siguiente tabla.[4]

 

Griego

Castellano [5]

Lc-Hch

Hb

᾿Ααρών

Aarón

Lc 1,5; Hch 7,40

5,4; 7,11; 9,4

ἀνορθόω

enderezar

Lc 13,13; Hch 15,16

12,12

εὔθετος

apto

Lc 9,62; 14,35

6,7

ἐκλείπω [6]

fallar

Lc 16,9; 22,32

1,12

ἱερατεία [7]

sacerdocio

Lc 1,9

7,5

ἱλάσκομαι

expiar, ser propicio

Lc 18,13

2,17

φύω [8]

brotar

Lc 8,6.8

12,15

λύτρωσις

redención

Lc 1,68; 2,38

9,12

τελείωσις

cumplimiento

Lc 1,45

7, 11

ἀρχηγός (aplicado a Jesús)

caudillo

Hch 3,15; 5,31

2,10; 12,2

χρίω (aplicado a Jesús) [9]

ungir

Lc 4,18; Hch 4,27; 10,38

1,9

λέγει τὸ Πνεῦμα τὸ ῞Αγιον [10]

dice el Espíritu Santo

Hch 21,11

3,7

 

Italia

Hch 18,2; 27,1.6

13,24

 

Sal 2 aplicado a Jesús

Hch 13,33; (Lc 3,22)[11]

1,5; 5,5

 

el altar del incienso

Lc 1,11

9,4

   Quince casos de coincidencia no parecen poca coincidencia…


4.2. Apolo

   En Hch 18,24ss se indica que es un judío de Alejandría, elocuente, con gran conocimiento de las Escrituras y que predicaba con intensidad y consistencia y “rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo”.

   Es típico de la formación alejandrina el uso del método alegórico, que es el método de Hb: mostrar como las “figuras y sombras” del Antiguo Testamento (8,5) adquieren realidad actual y escatológica en Jesús. Todo el texto es un juego de contrastes entre el culto de la Antigua Alianza –múltiple e ineficaz– con el único sacrifico de Jesús que nos salvó a todos, para siempre, de modo pleno.[12]

   Y todo esto expuesto con abundancia de citas bíblicas; algunas utilizadas de un modo excepcionalmente profundo como la explicación del “sacerdocio según el orden de Melquisedec” (7,1ss); o la audaz aplicación de las palabras de un Salmo al momento de la encarnación (10,5ss).

4.3. Bernabé

   Lo peculiar que aporta Bernabé a Lucas y Apolo, es que Bernabé es levita (Hch 4,36) y en Hb se muestra un conocimiento muy detallado del culto del Templo... al interior del cual sólo tenían acceso los miembros de la tribu de Leví.

   Por ejemplo: la alusión –como al pasar, como algo sabido– a “la ceniza de una ternera” (9,13) manifiesta el conocimiento de algunos ritos muy rebuscados, como “la ceniza de la vaca roja” que sólo se menciona en Nm 19,1-10.

   Para concluir, recordemos que el verdadero nombre de Bernabé era José: “Bernabé” es un apodo que alaba su habilidad como predicador y “significa: «hijo de la exhortación»”(Hch 4,36)… la misma palabra que caracteriza el género literario de Hb. [13]

 



[1] El texto griego dice “lógos parakléseos”: la segunda palabra, entonces, es “paráklesis”, que está completamente emparentada con “Paráclito”.

[2] Se estima que Saulo –San Pablo– era unos 10 años menor que Jesús, habiendo nacido hacia el año 6 DC. Y se propone como fecha de su muerte el año 66 o 67. Y de San Antonio –el monje del desierto– se afirma que vivió 105 años (251-356).

[3] Las cartas paulinas están organizadas en dos grupos: cartas a comunidades (Rm-2Ts) y cartas a personas (1Tm-Flm). Y el orden interior de estos dos grupos no es para nada teológico o cronológico: se las ordenó por extensión (las más extensas primero). Por su tamaño, Hb se ubicaría entre 2Co y Ga.

[4] La lista no pretende ser exhaustiva; quizás haya más. Y además de estas palabras, he detectado otra decena o docena de palabras que aparecen mayoritariamente en Lc-Hch y Hb, y que llaman la atención, pero no las anoto aquí.

[5] En principio, pongo sólo una de las acepciones para ilustrar el asunto.

[6] Algunos manuscritos lo traen también en Lc 23,45.

[7] El verbo "hieroteo" y el sustantivo "efemeria" (Lc 1,8) que no aparecen en Hb (y uno las esperaría más aquí que en Lc), muestran el conocimiento que Lucas tiene del ambiente sacerdotal. Sólo él las anota, nadie más en NT.

[8] Rm 6,5 trae el verbo compuesto "synfýo", que es hápax en NT.

[9] Pablo lo usa en 2Co 1,21 aplicado a los cristianos. Y es la única otra aparición de este verbo en NT.

[10] Esta expresión exacta aparece sólo en estos dos lugares.

[11] La alusión aquí no es segura, pues algunos manuscritos apoyan otra lectura.

[12] El gusto por la “perfección de lo Uno” también es propio del pensamiento platónico (y luego neoplatónico) que se cultivó prolijamente en Alejandría.

[13] En griego, “hijo de la exhortación” es “uiós parakléseos”: la segunda palabra es exactamente la misma que anoté en la nota 1. Cuando tengo que explicar catequísticamente el sentido de la expresión  “hijo de la predicación (o de la exhortación… o de la profecía: “nabí” en lengua semítica significa “profeta”: Cf. 1Co 12-14), cuento la historia del atleta Carl Lewis que, en las décadas de los 80 y 90 marcó records históricos de velocidad en carreras de 100 y 200 m; y por eso es lo llamaba “el hijo del viento”. Bernabé predicaba tan bien que parecía “hijo de la predicación”.


El Evangelio según San Mateo: un evangelio severo

  Este año, en la eucaristía dominical católica, leemos el evangelio según San Mateo. Y, cuando uno lo recorre con detenimiento, nota que es un evangelista que pone un fuerte acento en el riesgo de la condenación... un tema un poco "tabú", en nuestra cultura light.

  Ciertamente, hay que poner a Mateo en el contexto del conjunto del Nuevo Testamento. Pero también es cierto que, históricamente, el occidente cristiano eligió este evangelio como su preferido, así como el oriente cristiano eligió a Juan: Mateo fue el evangelio más comentado, y el más usado en la predicación y la catequesis occidentales.

   Quizás el orden sistemático de Mateo empatizó con el sentido práctico occidental, como Juan lo hizo con la sensibilidad mística de Oriente. Y otro rasgo de Mateo que pudo empatizar con la mentalidad occidental –particularmente romana– es su cierto legalismo: recordemos que los romanos son los padres del Derecho.

   Y quizás todo esto le dio (o le reforzó) al occidente cristiano un sentimiento de exigencia y de pecado que difiere de la actitud –más optimista– de la espiritualidad oriental.

   Véase en la siguiente tabla una comparación en el uso del vocabulario al respecto, teniendo en cuenta los cuatro evangelios y el libro de Los Hechos de los Apóstoles.

Expresión

Mt

Mc

Lc

Jn

Hch

Griego

Gehena

5

2

1

0

0

γέεννα

Gehena de fuego

2

0

0

0

0

…εἰς τὴν γέενναν τοῦ πυρός

Día del Juicio [1]

4

0

0

0

0

…ἐν ἡμέρᾳ κρίσεως

llanto y rechinar de dientes

6

0

1

0

0

ὁ κλαυθμὸς καὶ ὁ βρυγμὸς τῶν ὀδόντων

(echados) al horno de fuego

2

0

0

0

0

…εἰς τὴν κάμινον τοῦ πυρός

(echados) a las tinieblas de fuera

3

0

0

0

0

...εἰς τὸ σκότος τὸ ἐξώτερον

Perdición

2

1

0

1

2

ἀπώλεια

Ruina

1

0

1

0

0

πτῶσις

Encolerizarse (aplicado a Dios)

2

0

(1) [2]

0

0

ὀργίζω

Corrupto, podrido

5

0

2

0

0

σαπρός [3]

Iniquidad

4

0

0

0

0

ἀνομία

“No los conozco” (o similar)

2

0

0

0

0

Mt 7,23; 25,12 [4]

 

 

 

 

 

 

 

Totales

38

3

5

1

2

 

   Y, si bien no siempre tienen valor escatológico, las que siguen también son expresiones condenatorias, que aportan al “tono severo” del primer evangelio:

Hipócrita/s

15

1

4

0

0

 

raza de víboras

3

0

1

0

0

γεννήματα ἐχιδνῶν

    Otro modo de enfocar lo mismo es prestar atención a aquellos textos propias de Mateo que incluyen el juicio escatológico, como -por ejemplo- la advertencia de Mt 7,21ss; las parábolas del trigo y la cizaña, la red (Mt 13) y las vírgenes necias y las prudentes (Mt 25). O la gran panorámica del Juicio Final que cierra todos los discursos mateanos (25,31ss)… de modo semejante a cómo la comparación de las dos casas –la construida sobre roca y la construida sobre arena– había cerrado el primer y solemne Sermón de la montaña… poniendo el foco final en que “su ruina fue muy grande” (7,27).[5]

   Otros textos propios de Mateo expresan una sentencia condenatoria, aunque no tengan una dimensión escatológica explícita, como las parábolas del servidor que no perdonó (18,21ss) y los dos hijos (21,28ss).[6]


[1] “Juicio”, a secas (3/1/3/8/0), a veces tiene valor escatológico, pero no siempre. Y en Juan es un concepto rico, que merece un tratamiento aparte, que no es la finalidad de este pequeño trabajo. Y con “Hades” (2/0/2/0/2) sucede en los sinópticos algo parecido a lo que sucede con “Juicio”: a veces tiene valor escatológico; y, a veces, no.

[2] Lc 14,21 aplica este verbo a Dios en una parábola, pero la indignación del “señor” de su parábola lo lleva a invitar a otras personas, no a una actitud de condenación como en las parábolas de Mateo (18,34; 22,7). Y, en realidad, la parábola de Mt 22,1-14 y de Lc 14,16-24 es la misma, pero en la de Mateo tanto los primeros invitados como el rey tienen actitudes extremas que Lucas ni menciona. Y, para mayor diferencia entre estos dos autores: en Lc 15,28 es el hermano mayor quien se encoleriza ante la misericordia que su padre tiene con su hermano menor. Por todo esto, anoto en la columna la existencia del verbo en Lc, pero lo pongo entre paréntesis y no lo sumo al total de la última línea de la tabla.

[3] La palabra aparece aplicada a un discernimiento que se hace en el presente (7,17s; 12,33), pero que, finalmente, adquiere valor escatológico (13,48)

[4] Aquí las dos expresiones son muy similares, aunque no exactamente la misma.

[5] Esta enseñanza no es propia de Mateo, pues también la trae Lucas. La menciono aquí en atención al lugar que ocupa al final del primer Sermón, como la panorámica del Juicio Final cierra el último de ellos.

[6] Aquí no deja de haber un horizonte escatológico, pues se trata de “la entrada en el Reino de Dios”. Y al primer texto lo integré en la tabla con el verbo “encolerizarse”.