domingo, 18 de octubre de 2026

Transustanciación: tres miradas enriquecedoras sobre el misterio...

   En su libro “Eucharistie: Le repas et la parole” (es decir: “Eucaristía: la comida y la palabra”), el monje benedictino Ghislain Lafont propone tres aperturas desde experiencias humanas, para vislumbrar aspectos del misterio de la transustanciación.[1]

   «Raymond Oursel trató de ver en la transustanciación el concepto clave, no de la escolástica, sino de la espiritualidad y el misticismo que se manifiestan en el arte del periodo románico: un sentido muy vivo del “admirable intercambio” entre Dios y el hombre, que se extiende a todas las cosas, que derrama sobre todas las cosas una luz de transfiguración y del cual el paso del pan del hombre al Cuerpo de Cristo, y de su vino a la Sangre de Cristo, constituye el símbolo, la plenitud y la clave de bóveda. Lejos de ser un término árido y estrecho, la «transustanciación» expresaría el sentido último de la dinámica del mundo…»

   «Gilbert Durand nos recuerda las raíces humanas de esta percepción emocional de la transustanciación: “Toda alimentación —escribe— es transustanciación”, a eso es a lo que apunta. Con ello se quiere decir que el modo de imaginar la alimentación tiende siempre a superar el aspecto de destrucción de los alimentos, a negar ese lado negativo —que se desea que permanezca en la superficie—, con el fin de poner en valor el paso de sustancia a sustancia. La sustancia se concibe aquí como el corazón del alimento, aquello por lo cual este otorga vida y se transmuta, en cierto modo, en el corazón de aquel a quien nutre. De ahí se pasa fácilmente a la imaginación del alimento primordial —bebida sagrada o fruto del Paraíso, elemento “supersustancial” que conferiría la vida inmortal—; una sustancia imperecedera que no solo —o quizás, principalmente— se convertiría en quien la consume, sino que, inversamente, transformaría en sí misma al consumidor, arrancándolo finalmente de la mortalidad.»

   «Pero tal vez sea en unas pocas páginas, al final de “Totalidad e Infinito” de Emmanuel Levinas, donde mejor se puede captar este arraigo humano de la transustanciación. Levinas habla de ello cuando, “más allá del rostro”, evoca —con pudor y fuerza— el encuentro sexual. El rostro es lugar de significación, don y búsqueda de sentido; se manifiesta o es buscado en la luz; a su manera, es palabra clara.

    Pero más allá del rostro están los cuerpos en su desnudez erótica. El amor incluye e intercambia regiones oscuras e indispensables del ser; su gesto ya no es la mirada, sino la caricia; su deseo no apunta solo al reconocimiento por parte del otro, sino a una suerte de identificación que implica un sentir y una voluptuosidad que van más allá —o, lo que viene a ser lo mismo, permanecen más acá— de toda significación e inteligencia. Nos encontramos, en cierto modo, más allá de las personas en tanto que tales; aquí, se tocan en lo implícito del reconocimiento, se encuentran en el claroscuro de una intimidad, de una soledad a dos que no se abre públicamente a ninguna sociedad. ¿Podría decirse que se alcanzan como “de sustancia a sustancia”? En este punto, sin embargo, su intimidad se trasciende a sí misma: la identificación amorosa produce un “otro”, que es el hijo. Pues bien, es precisamente a propósito de la fecundidad que Levinas emplea, en tres ocasiones, el término “transustanciación”. Sin duda, el término resulta apropiado en este contexto. Designa, a la vez, esa salida más allá de la propia sustancia —para identificarse, incluso en el sentimiento y la voluptuosidad, con la sustancia del otro amado— y esa superación de todo proyecto deliberado y de todo poder de dominio que constituye la generación del hijo: el paso de la propia sustancia a la sustancia de otro que ha surgido de uno mismo. El amor, en su realidad y su fecundidad, trasciende el ámbito de la inteligencia, del sentido y de la libertad lúcida y dueña de sí misma. Trasciende también el ámbito del cuerpo, en la medida en que este no fuera más que materia y necesidad.

   Pero, aunque los trasciende, los engloba a ambos en un proceso que es, a la vez, consentido y ciego: el amante solo se encuentra a sí mismo al transustanciarse, en cierto modo, en la persona amada y en el fruto. Se trata de un gesto dinámico que nunca concluye, sino que siempre se abre hacia un futuro; cabría decir, casi, que en el plano del amor el ser solo es sustancia en la medida en que se transustancia incesantemente.» [2]



[1] Publicado en París en 2001. Traduzco párrafos de sus pp. 137 a 140.

[2] Raymond Oursel, nacido en Dijon el 26 de julio de 1921 y fallecido en Mâcon el 30 de septiembre de 2008, fue un archivista e historiador del arte francés, que se dedicó especialmente al arte del período románico.

    Gilbert Durand (Chambéry, 1 de mayo de 1921 - 7 de diciembre de 2012) fue un antropólogo, mitólogo, iconólogo y crítico de arte francés, creador de la mitocrítica o mitodología.

    Emmanuel Levinas (Kaunas, 12 de enero de 1906 - París, 25 de diciembre de 1995) fue un filósofo y escritor lituano de origen judío. Consagró su vida y su obra a la reconstrucción del pensamiento ético después de la Segunda Guerra Mundial, que pasó confinado en un campo de concentración alemán y casi toda su familia fue asesinada. Es conocido por sus trabajos relacionados con la fenomenología, el existencialismo, la ética, la ontología y la filosofía judía. Sus clases y lecciones permitieron la difusión de la fenomenología alemana en Francia.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Gaudium et Spes - una síntesis en formato powerpoint

    Continuando con los encuentros sobre el Concilio Vaticano II en la parroquia San Francisco de Asís, de Llavallol, compartimos un insumo sobre Gaudium et Spes,

GAUDIUM ET SPES

jueves, 17 de septiembre de 2026

La sinodalidad, dimensión constitutiva de la Iglesia: historia y actualidad

    En el marco de la Semana Institucional del Profesorado para la Formación Docente "Pedro Goyena".

    En el siguiente enlace se encuentra el powerpoint para la ocasión:

LA SINODALIDAD, DIMENSIÓN CONSTITUTIVA DE LA IGLESIA

domingo, 13 de septiembre de 2026

El secreto de sus ojos

   Siempre me llamó la atención que las miradas de las Personas en el ícono de la Trinidad nunca se encuentran, ni cierran un circuito de miradas… es como que su recorrido queda abierto: el Hijo mira al Padre; el Padre mira al Espíritu Santo; y el Espíritu mira hacia abajo… hay algo que no cierra...


   Pero hace un tiempo descubrí la santa genialidad del autor, San Andrés Rublev: él nos invita a que seamos nosotros quienes cerremos el circuito de las miradas, haciendo lo que nos recomienda la Palabra de Dios: “Fijos los ojos en Jesús” (Hb 12,2).

   Si nosotros hacemos eso, la circulación de las miradas, se transforma en una comunión dinámica, en una contemplación divino-humana…


Pues la mirada del Espíritu, al dirigirse hacia abajo, se dirige a nosotros: el rectángulo que está en el frente de la mesa representa el mundo (que tiene cuatro estaciones, cuatro puntos cardinales, cuatro elementos). Y, en realidad, toda la Persona del Espíritu está orientada hacia abajo: sus manos, su bastón; especialmente, la túnica azul que sobresale junto a sus pies y que se derrama hacia la tierra (con 12 pliegues, que pueden representar los 12 frutos del Espíritu Santo) simbolizan la santificación del mundo, la divinización del hombre...


sábado, 12 de septiembre de 2026

"Solo un dios nos podrá salvar"

    “Hacia el final de su vida, el filósofo Martín Heidegger, perplejo ante el atolladero de nuestra civilización, pronunció una frase que se ha repetido con frecuencia desde entonces: «Solo un dios nos podrá salvar»...”

   Con estas palabras comienza el sabio monje Ghislain Lafont su libro “Un paseo por la teología (Promenade en Théologie)”. El libro es de 2003… y Heidegger había fallecido en 1976…


jueves, 27 de agosto de 2026

Nueva Publicación: Parábolas de Vida, Luz y Amor

    


   Finalmente salen a la luz nuevas parábolas organizadas en tres libritos, en relación con los tres valores supremos que nos muestra la Revelación cristiana, y que se pueden relacionar con cada una de las Tres Personas divinas: al Padre lo podemos relacionar con la Vida; al Hijo lo podemos relacionar con la Luz; y al Espíritu Santo con el Amor.

  Más abajo copio el Prólogo de los libros; y el Índice de cada uno.

   Y, como estas 78 parábolas se suman a las 22 que había publicado en 2004 (en los dos libritos: "Parábolas fáciles sobre temas difíciles" 1 y 2), tenemos un total de 100 parábolas disponibles para la catequesis y la enseñanza teológica... Para mayor facilidad en eses uso, publico también una lista de las 100 parábolas ordenadas por tema.

LAS 100 PARÁBOLAS ORDENADAS POR TEMA


- Quien tenga interés en estos libros (o cualquier otro de los que se encuentran en la pestaña "Mis libros") puede escribirme al correo: los12sentimientos@gmail.com


Prólogo

1. Parábolas

   “Jesús vio mucha gente y sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.” (Mc 6,36).

   “Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas…” (Mc 4,2).

   Jesús enseñó en parábolas, y este modo de enseñar ha sido una de sus características personales. Este dato es suficiente para que los cristianos tomemos muy en serio este recurso didáctico.

   A su vez, el carácter concreto de las parábolas se adapta a nuestra época, que es más inclinada a la imagen que a la especulación.

   Y, si bien esto último puede ser un déficit, también es cierto que la imaginación ‒y la narración que la alimenta‒ son un denominador común humano: lo vemos desde los mitos más primitivos hasta las novelas psicológicas, desde las fábulas más antiguas hasta los cuentos más recientes.

   Las parábolas se inscriben en este género narrativo que apela a la imaginación, con la diferencia específica que quieren aludir a realidades espirituales con comparaciones cotidianas.

 

2. Vida, Luz y Amor

Por otra parte, me atrevo a (re)proponer que Vida, Luz y Amor pueden expresar el contenido concreto de aquello que llamamos “Felicidad”, sobre todo si lo pensamos en términos absolutos.[1]

   Pues si yo tuviera Vida eterna, Sabiduría total y Amor infinito ¿qué más podría desear?

   La Sabiduría total llenaría y desbordaría mi mente (o inteligencia: la primera potencia del alma humana) y el Amor infinito llenaría y desbordaría mi corazón (o voluntad: segunda y última potencia del alma), mientras que la Vida eterna impregnaría todo mi ser: cuerpo y alma.

   A su vez, cada una de estas realidades puede relacionarse con cada una de las Personas divinas: al Padre que es “la fuente y el origen de toda la divinidad” (CCE 245) y al que llamamos “Creador” lo podemos vincular con la Vida; al Hijo que es el “Lógos” del Padre y nuestro Maestro lo podemos relacionar con la Verdad; y al Espíritu Santo que es el Amor entre el Padre y el Hijo, y “el amor derramado en nuestros corazones” (Rm 5,5) lo podemos vincular con el Amor.[2]  

   De este modo se especifica de manera propiamente cristiana –es decir: trinitaria– y también se aclara que el deseo de felicidad es, en el fondo, deseo de Dios… y del Dios Trino: la satisfacción posible para las ansias infinitas del ser humano están en la Vida, Luz y Amor Infinitos.[3]

   Por otra parte, esta trilogía permite distinguir aspectos del don de Dios: la creación, la revelación y la salvación.[4]

   Y también permite un diálogo con la filosofía y muchas otras disciplinas que estudian tanto el ser (en sus variadas expresiones: Dios, el hombre y el mundo… y todo lo que hay en él), como el conocer y el obrar humanos.[5]

 

3. Algunas precisiones de estilo

   1. En general, hay una parábola y luego su explicación o aplicación. Pero, a veces, la parábola y la explicación pueden estar enlazadas en un único texto.

   2. Algunas parábolas giran en torno al mismo tema, pero enfocándose en aspectos distintos.

   3.   En algunos casos cito un texto ilustrativo en un recuadro. Otros textos están citados en medio de la explicación y –según sea su extensión– están en párrafo aparte (si son más extensos) o incorporados al texto (si son más breves), pero siempre entre comillas.

   4. Las abreviaturas de los libros bíblicos son las usuales. Y CCE es la abreviatura oficial para el Catecismo de la Iglesia Católica.


4. ¿Por qué 26?

   En realidad, el número es 78, que es lo que suman los tres textos que se publican juntos. Y entonces ¿por qué 78?

   Uso constantemente parábolas en mis clases. Y, a veces, cuando los interlocutores comentan este uso, yo menciono que he publicado algunas parábolas en 2004, pero que en mi computadora tengo anotadas ideas para más de 100.

   Después que publiqué “Don y Comunión” en 2023, me pareció que era hora de publicar más parábolas. En el primer proyecto iban a ser 60, pues parecía que el tiempo apremiaba para publicarlas. Luego el tiempo se extendió y me pareció que era más bonito el número 70. Pero aún en este segundo proyecto quedaban afuera algunas parábolas que me parecía interesante publicar… pero ya no me quedaban números simbólicos atractivos que justificaran un cierre… hasta que recordé que en 2004 había publicado 22 parábolas; entonces, con estas 78 queda el número redondo de 100.

   Con un subsidio extra: en mi blog encontrarán la lista con las 100 parábolas ordenadas por tema (Sagrada Escritura, Dios Uno y Trino, Cristología, etc.), lo cual facilitará su uso.[6]

*          *          *

   Naturalmente, este es un libro imperfecto, pues como decía Borges: “no puede haber sino borradores. El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio”.[7] 

   Y si encuentran deficiencias, sepan disculparlas: están ahí porque este trabajo no está hecho con inteligencia artificial sino con un corazón humano…

                                                                                                Jorge Fazzari

                                                                                                Julio de 2026


26 Parábolas de Vida

Índice

Prólogo ………………………………………………….....……… 1

1.      La pastafrola y el conocimiento ……………………...……… 7

2.      Las dos hipótesis: la panadería y el volcán …………………. 8

3.      Los cuadernos de la escuela primaria ……………..………… 9

4.      La comida casera y la comida chatarra ……………..……… 10

5.      Los 30 cigarrillos …………………………………...……… 11

6.      El huevo y la neurona ……………………………………… 12

7.      La partitura y la sinfonía …………..…………………..…… 13

8.      Las recetas son necesarias al principio ……………..……… 14

9.      La cuchara, la computadora y el arco iris …………..……… 16

10. El tonel y el alma …………………………………………… 18

11. El pendrive y el archivo impreso …………..………….…… 19

12. El libro de ejercicios físicos …………..……………….…… 20

13. ¿Gelatina sin sabor o parrillada completa ……...…………… 25

14. El gimnasio o el sillón …………..……………………….… 27

15. Una linda carrocería no es suficiente ………………..……… 29

16. El mensajero indigno ……………………………….……… 30

17. El profesorado ……………………………………....……… 31

18. Para trabajar bien necesito mis dos manos ……..……..…… 32

19. Parábolas geométricas sobre el cuerpo resucitado ………… 32

20. El discípulo exigente… con los demás …………..………… 33

21. El alambre y la cadena ……………………………………… 35

22. Los cuarenta canelones ……………………………..……… 36

23. El emperador que visitó el monasterio …………..…….…… 37

24. Los veinticuatro huevos fritos ……………………...……… 38

25. Drama cósmico en “salita de tres” …………..……………… 39

26. El velero …………..…………………………………...…… 40


26 Parábolas de Luz

Índice

Prólogo ……………………………………………….....….…… 1

 

1. Jesús sentado sobre la pared ….……………………………… 7

2. El edificio en la niebla …………………………………….… 9

3. Espíritu sin rostro …………………………………...……… 10

4. La lluvia torrencial y la llovizna suave …………...………… 12

5. El hornero y su nido ……………………………...………… 13

6. Los anteojos del corazón …………………………………… 15

7. Los tres ciegos y el elefante ………………………………… 16

8. El perro es como el ojo …………………………………...… 17

9. Las dos caretas superpuestas ……………………………..… 19

10. El cuchillo y el fuego ………………………..……………… 20

11. ¿Qué es una manzana? …………….………..……………… 21

12. Para conocer bien las Cataratas del Iguazú hay que ir ……… 23