sábado, 15 de abril de 2017

La presentación del misterio trinitario en "La Cabaña"

   
   Desde que aparecen las Tres Personas Divinas, aparece la paradoja de “lo Uno y lo Trino” en Dios: cuando Mack les pregunta “Entonces ¿cuál de ustedes es Dios?”, los Tres contestaron al unísono “Yo” (p. 95).
   La exposición del misterio trinitario está en primera persona: “No somos tres dioses; no estamos hablando de un dios con tres actitudes, como un hombre que es esposo, padre y trabaja­dor. Yo soy un solo Dios y soy tres personas, y cada una de las tres es plena y enteramente única”. Y es una exposición que no anula el misterio, pues como dice el mismo Dios: “que no puedas entender la maravi­lla de mi naturaleza en realidad es bueno. ¿Quién querría ado­rar a un Dios que puede ser plenamente comprendido, eh? No hay mucho misterio en eso”.
    Y ante la pregunta de Mack respecto de qué diferencia hace que Dios sea Uno y Trino, la respuesta es contundente: “¡eso hace toda la diferencia del mundo!”. Porque “si yo fuera simplemente un solo 


Dios y una sola persona, entonces tú te verías en esta creación sin algo maravilloso, sin algo esencial incluso: Amor y relación. Todo el amor y relación es posible para ti sólo porque ya existe dentro de mí, dentro de Dios mismo. El amor no es limitación; el amor es vuelo. Yo soy amor” (p. 110).
   La narración también quiere mostrar que el “don de sí” a los otros es la actitud de cada Persona Divina:
   ‒ “…no fue qué decían lo que atrajo a Mack, sino cómo se relacionaban entre sí. Nunca había visto a tres personas conversar con tanta sencillez y belleza. Cada uno parecía más atento a los demás que a sí mismo” (p. 131).
   ‒ “Estar en la presencia de la expresión de tanto amor… Algo simple, cálido, íntimo, genuino; algo sagrado. Lo sacro siempre había sido un concepto estéril y frío para Mack, pero esto no era así” (p. 116s).
   ‒ “Los tres hablaban y reían como viejos amigos que se conocieran íntimamente… y (Mack) se preguntó qué sería necesario para compartir algo así…” (p. 214).
   La respuesta a esta pregunta atraviesa todo el libro: “Amor y relación” (p. 110); “La vida implica un poco de tiempo y mucho de relación (p. 101); “Este fin de semana es de relación y amor” (p. 111).
   E, incluso, se avanza audazmente en la presentación cuando Mack plantea quién es realmente la autoridad entre ellos diciendo: “Bueno, sé que ustedes son uno y todos y que hay tres… ¿Uno de ustedes no es más jefe que los otros dos?”. Ante esto “los tres se miraron como si jamás se les hubiera ocurrido esa pregunta” (p. 131).
   Esto coincide con lo que dice San Gregorio de Nacianzo: “una sola Divinidad y Poder, que existe Una en los Tres, y contiene los Tres de una manera distinta. Divinidad sin distinción de substancia o de naturaleza, sin grado superior que eleve o grado inferior que abaje...Es la infinita connaturalidad de tres infinitos” (citado por el Catecismo de la Iglesia Católica 256). Y también hay una bella, profunda y revolucionaria afirmación de Romano Guardini que se expresa en el mismo sentido, a saber, que la Trinidad nos enseña que ser comunidad significa estar dispuesto a darlo todo:  “Enseña que todo, absolutamente todo, puede ser común y que en los niveles más altos tiene que ser común”.[1]
   Esto abre perspectivas que serán exploradas y explotadas al máximo en el libro: la Trinidad como modelo de comunión excluye la superioridad de uno sobre otro, y la imposición de uno sobre otro. En realidad es exactamente todo lo contrario: es el don de sí mismo de cada uno a los otros, que fructifica en una comunión de vida, luz y amor… Pero dejamos la profundización de esto para la próxima entrega.




[1] R. Guardini, “La significación del dogma del Dios Uno y Trino para la vida moral de la comunidad”, en R. Guardini, Escritos Políticos, Madrid, Palabra, 2011, 330 (el subrayado es nuestro). Este texto se puede encontrar en Google Books.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario